
Berenise a sus 18 años logró su grado en Roosevelt High School y es la primera que se gradúa en su familia.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen.
Para la familia de Berenise Delgado en Nayarid, México, la graduación de esta jovencita es el cambio en la historia de una generación. Un cambio que se dio gracias a que sus padres decidieron emigrar un día hacia los Estados Unidos, para sacar adelante a la familia. Hoy que siguen luchando con los obstáculos que la situación económica presenta, el grado de secundaria obtenido en Roosevelt High School, representa para Berenise la llave que abre la puerta de un futuro promisorio.
Berenise es la primera que termina sus estudios con dedicación y obtiene su grado de secundaria en su familia. Ella nació en Los Angeles, pero tiene la sangre mexicana de sus padres inmigrantes de México. Por eso, ella habla español y en su físico tiene la semblanza de la cultura hispana.
En entrevista con El Centinela, Berenise Delgado compartió el significado de tener en su mano el grado de bachiller. “Creo que todavía no me ha pegado realmente que me gradué, -dijo un día después de la ceremonia-, el pasado 9 de junio en el Memorial Coliseum de Portland. Aún estoy viviendo como en un sueño, pero siento que ahora sí puedo progresar y seguir en la próxima etapa de mi vida, pues tengo la llave para ir a la Universidad”.
Y quienes vieron a Berenise en las aulas escolares, se dieron cuenta de que mientras sus compañeros utilizaban el tiempo libre para pensar en otras cosas, en la mente de ella estaban sus tareas y todo lo que quería era utilizar cada minuto, sin perderlo, en aprender algo nuevo y cumplir con cada una de las materias que estaba tomando. Esto la llevó a tener en cada clase las calificaciones más altas y por eso, ella se graduó con el honor de ser “Valedictorian”, es decir la mejor de su clase.
Hoy, gracias a su nivel intelectual y a las altas calificaciones, ella ha sido aceptada en la Universidad Oregon State University (OSU). “Creo que voy a estudiar ingeniería y voy a tomar algunos cursos para ver cuál es el área que quiero seguir. Ahora me interesa mucho la Bio-Ingeniería”, dijo a El Centinela.
La vida le ha enseñado a Berenise el valor de lo que significa la responsabilidad. Con su grado y siendo de las mejores académicamente, a sus 18 años, tiene claro hacia donde va.
Sus metas están centradas en llegar a ser una gran profesional y siendo aceptada en OSU ya ha subido un importante escalón. “Fue hace poco tiempo que decidí que quería ser ingeniera. Cuando estaba en Middle School una de mis maestras me dijo que era buena estudiante y que matemáticas y ciencias eran de las áreas en las que más tenía posibilidades. Por eso en mi grado 11 y cuando inicié mi Senior Year, decidí enfocarme y puse todo mi esfuerzo en las clases de matemáticas”. Esfuerzo que con el cupo en OSU se ha visto compensado.
El 9 de enero, al cumplir sus 18 años, Berenise ya había enfrentado la dura realidad que plantea vivir en una familia de inmigrantes, con grandes dificultades económicas. “Sí, estas circunstancias que no han sido favorables en muchos momentos me hicieron pensar mil veces que no podría ir a la universidad”.
Su madre Vicenta trabaja para sostener la familia y Berenise le ayuda pagando las cuentas de los servicios como el teléfono, gracias al trabajo que tiene en un restaurante de comidas rápidas en Portland. El papá de Berenise no tiene trabajo, por eso ella quiere estudiar para ayudar a su familia.
Al escuchar a sus propios compañeros, muchas veces ella sintió que el futuro era incierto. “Como yo estaba tomando todas las clases de AP y hasta un examen para ver la forma de clasificar, obtener los créditos y ser escogida. Pero al pensar que no tenía dinero muchas veces sentía que estaba perdiendo el tiempo. Pero mis maestros me aseguraron que yo estaba destinada a ir a la universidad y me expresaron que no querían que perdiera el tiempo”. Y ella escuchó, pues no perdió un segundo de su tiempo y lo dedicó a estudiar.
Al hablar de lo que significa graduarse como “Valectorian”, Berenise dijo: “Es ser una de las mejores de mi curso y para lograrlo tuve que quedarme después de las clases en la escuela para estudiar. Hablé con mis maestros y no tomaba descansos pues sólo quería estudiar”.
Trabajando, ayudando en su casa y fuera de eso en el colegio ella misma sabe que lo logró a pesar de todo. “El tiempo era para estudiar”.
Su consagración no tuvo disculpas. “Incluso estudiaba después del trabajo y si no estudiaba en la escuela lo hacía en la casa y hasta muy tarde”.
Como buena hija ella ayudaba a su mamá en la casa. “Porque mi mamá lo pedía y tenía que ayudarla lavando los platos o limpiando la cocina”.
Hoy, ella ha cambiado la historia de su familia y es el orgullo de su madre Vicenta quien le inculcó el valor del estudio. Berenise es la segunda pues tiene una hermana en Texas, Perla Soledad y dos hermanos menores, Daniel y Verónica. “Yo quiero ser un buen ejemplo para que ellos vayan también a la universidad”. Berenise siempre escuchó las palabras de su madre. “Ella siempre me decía que teníamos que estudiar para tener un buen trabajo”.
Un día después de la graduación, Berenise recibió una beca de Roosevelt High School por $4.500 dólares. “Estoy muy contenta, porque sabía que si obtenía esa beca me evitaría un préstamo por lo menos en el primer año y ahora siento que tengo que trabajar fuerte para mantener buenas calificaciones en la universidad”.