
Este mes, nuestra comunidad del sudeste de Asia celebró el comienzo del Año Nuevo Lunar, en la Iglesia de Nuestra Señora de LaVang en Portland.
Los años lunares tienen un ciclo de doce años, y cada año está nombrado por un animal diferente. Este año es el año del tigre. Mucha gente de la cultura asiática cree que las personas que nacen en el año de un animal en particular poseen algunas características de tal animal. Así, se dice que las personas nacidas en el año del tigre son muy valientes y tienen una fuerza escondida.
La celebración del Año Nuevo Lunar no es un acontecimiento religioso, pero la comunidad vietnamita combina lo secular con lo religioso. Las antiguas comunidades cristianas hicieron algo muy parecido, cuando decidieron celebrar el nacimiento del Niño Jesús durante el mismo tiempo en que los paganos celebraban el solsticio de invierno.
La misión evangelizadora de nuestra comunidad católica se ha beneficiado mucho gracias a la presencia de la comunidad católica vietnamita. Cuando empezaron a llegar después de la caída de Saigón en 1975, les dimos la bienvenida, y desde entonces han contribuido mucho a la vida de fe de nuestra comunidad.
El difunto Monseñor Morton Park era el director de Caridades Católicas cuando nuestros vecinos vietnamitas buscaban donde vivir y trabajar. Bajo su liderazgo, Caridades Católicas ayudó a muchos de los que llegaron aquí para establecerse.
Cada año la comunidad vietnamita presenta una Misa de Libertad en el Grotto el primer domingo de julio. Se han invitado otros grupos étnicos a participar en la liturgia y ahora se ha puesto un evento multicultural. Rindo homenaje a la buena gente de nuestra comunidad del sudeste de Asia y, específicamente, las personas que van a la Iglesia de Nuestra Señora de LaVang. Durante el tiempo en que la comunidad ha crecido, también el número de los ministros que hablan vietnamita ha aumentado.
Ahora hay dos comunidades activas de hermanas vietnamitas en la Arquidiócesis: las Adoradoras de la Santa Cruz y las Hermanas Amantes de la Santa Cruz. Las comunidades son jóvenes y vibrantes, generosas y fieles en su servicio. Unas mujeres vietnamitas también han entrado a las antiguas comunidades americanas que sirven en la Arquidiócesis.
Además, cinco hombres de la comunidad se han ordenado sacerdotes en la Arquidiócesis durante los últimos veinte años. A otros sacerdotes vietnamitas les han dado permiso de practicar los sacramentos en la Arquidiócesis. Dos de nuestros seminaristas vienen de familias vietnamitas en la comunidad y hay otros que o se están preparando o están considerando la ordenación del diácono.
Se le atribuye el Programa del Reasentamiento de Refugiados de Caridades Católicas a la comunidad de fe vibrante de nuestros vietnamitas. La próxima vez que nos toque dar la bienvenida a unos recién llegados en nuestras comunidades, necesitamos tener en cuenta todo lo que los vietnamitas han hecho para la comunidad aquí. Los monjes y las hermanas benedictinas tienen razón cuando dicen: “Cuando viene un forastero, viene Cristo”.
Nuestros Seminarios
Durante más de 125 años, el Seminario de Monte Ángel ha operado bajo la presencia de los monjes benedictinos y ha ayudado a preparar a muchos hombres jóvenes para el sacerdocio.
Por eso estamos muy agradecidos. Veintidós de nuestros seminaristas de la Arquidiócesis están matriculados en Monte Ángel. La Arquidiócesis también es copatrocinadora de dos hombres de la Sociedad de San Juan. Hay otras instituciones también que sirven a nuestros seminaristas.
Algunos miembros de nuestra comunidad también estudian en el Seminario de San Patricio en Menlo Park, California; la Escuela de Teología del Sagrado Corazón en las afueras de Milwaukee, WI; la Casa de Todos los Santos en Portland (mientras que estudian inglés en Portland State University para que puedan ser mejores ministros bilingües); la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica; y el Pontificio Colegio Norteamericano en Roma. Yo también estudié en Roma durante cuatro años cuando era joven. Gracias a todos Uds. que han respondido generosamente ante la necesidad de la Iglesia de contar con buenos sacerdotes.
Colecta Católica del Arzobispo de 2010
A pesar de todos los obstáculos de estos últimos doce años, siempre hemos logrado proponer un presupuesto equilibrado. No es nada fácil porque requiere muchos sacrificios de todos los donantes y empleados. Sin embargo, lo hemos logrado, en gran parte porque hay gente católica comprometida.
Nuestro presupuesto para el año fiscal 2009-2010 cita $9.789.750 en gastos de operación y $3.726.406 en gastos relacionados con nuestra Colecta Católica del Arzobispo. De donde vengo eso es mucho dinero. Los ingresos del fondo de operación vienen de varios recursos, como la valoración de las parroquias, ingresos de la inversión, ingresos de interés, varios pagos, etc.
Estos fondos se utilizan para compensar a las personas que trabajan en el Centro Pastoral y también para pagar la electricidad, la calefacción y cubrir una variedad de actividades y responsabilidades de la diócesis.
Por otra parte, la Colecta Católica se usa exclusivamente por varios ministerios y cada año durante esta época les enviamos a ustedes un resumen con todos estos datos.
El presupuesto de este año fiscal dependía de los $3.7 millones que ya mencioné. Infortunadamente, parece que solamente hemos recaudado unos $3.64 millones, que era la meta de la Colecta, pero debido a nuestro suceso en exceder las metas en los años pasados, probablemente estábamos esperando más de lo que deberíamos. Ahora estamos trabajando para bajar algunos de los gastos para no estar en un saldo negativo cuando termine el año fiscal el próximo 30 de junio.
A veces la gente se pregunta porque necesita apoyar la Arquidiócesis, si ya he apoyado a la parroquia. La verdad es que eso no es suficiente.
Todos somos miembros de una Iglesia diocesana bajo el liderazgo de un obispo. Como el obispo obviamente no puede cuidarlos a todos sin ayuda, especialmente en una región tan grande como la nuestra, él establece parroquias y nombra pastores para que le ayuden con esa responsabilidad. Hay muchos aspectos de la vida de la Iglesia de los cuales las parroquias pueden encargarse solas. Sin embargo, hay algunos asuntos que requieren esfuerzos colaborativos bajo el liderazgo del obispo y por eso, cada año les pido ayuda y apoyo financiero.
Algunas de las actividades y ministerios que requieren apoyo especial son los ministerios católicos en las universidades, las comunidades de minusválidos y las personas sordas, la formación para los diáconos, las vocaciones y la educación de los seminaristas, cursos de enseñanzas para los que ya son sacerdotes, la compensación de los sacerdotes para las misiones especiales, apoyo para los sacerdotes jubilados, el ministerio en las prisiones y contribuciones a una variedad de organizaciones de la Iglesia, porque algunas de ellas se financian con el resultado de la Colecta y no por una colecta especial, como puede ser el caso en otros diócesis.
El tema de este año, para la Colecta Católica del Arzobispo del 2010 es: ‘Transmitiendo Nuestra Fe”. Nuestra fe católica es un tesoro porue es lo que nos acerca al Señor y a los otros miembros de nuestra familia católica y también nos lleva a compartir con nuestros amigos, prójimos e hijos. Necesitamos trabajar juntos para hacer más discípulos de Cristo. Así, fortaleceremos nuestra relación con Jesús y también con nuestros hermanos y hermanas en nuestra familia católica.
Aunque a veces esto puede ser una tarea abrumadora, estoy esperando que haya más colaboración en nuestros esfuerzos de transmitir nuestra fe.
La meta para la Colecta de este año es de $3.640.000, la misma cantidad que recaudamos el año pasado. Me habría gustado aumentar la meta, pero como casi la logramos en 2009, y por la incertidumbre de la situación economía en general, el liderazgo en la Arquidiócesis ha decidido que sería mejor mantener la misma meta para este año. Así, si la excedemos, podemos proveer más recursos en el trabajo de transmitir nuestra fe.
El hecho de que muchas parroquias exceden su meta compensa por el déficit de algunas parroquias que no cumplen sus metas. Hay aproximadamente 80.000 familias en esta Arquidiócesis y unas 25.000 de ellas dan a la Colecta cada año. Por favor, difundan esta iniciativa y la necesidad de participar en la colecta entre las otras 55.000 familias sobre la misión que tenemos, para que nos ayuden a transmitir nuestra fe.
Respeto a la Ecología
Durante muchos años, el Día del Año Nuevo se ha designado como la Jornada Mundial de la Paz.
Este año el Papa Benedicto XVI esperaba que ese día aumentara la conciencia de la relación en nuestro mundo globalizado, de proteger la creación y la paz. Como dice el Papa: “Si queremos cultivar la paz, necesitamos proteger la creación”.
El Papa dice que el respeto y la preservación de la creación se han puesto como asuntos centrales para la coexistencia pacífica de toda la raza humana. Las guerras y conflictos, el terrorismo y la violación de los derechos humanos son todos obstáculos de la paz. Problemas que surgen del descuido y abuso de la tierra y los productos naturales que nos ha dado Dios, debilitan nuestros esfuerzos de vivir juntos como hermanos y respetando al prójimos en esta tierra buena.
Queremos frecuentemente hacer el trabajo de Dios y se nos olvida que somos solamente sus criaturas. El intento original de “ejercer dominio” sobre la tierra era el de cuidar la armonía de la tierra, pero este dominio ahora se ha equivocado, dice el Papa Benedicto, y de allí viene el conflicto.
El mes pasado era el aniversario de la legalización del aborto en este país por la decisión de Roe vs. Wade de la Corte Suprema de los Estados Unidos.
Muchos nos unimos para fomentar la responsabilidad sobre el tema de la creación frente a quienes no reconocen que la degradación de la naturaleza está muy relacionada con los modelos culturales que dan forma a la coexistencia humana.
El Papa piensa que un mayor sentido de responsabilidad ecológica ayudaría a proteger una “ecología humana” auténtica. Así, se reafirmaría la inviolabilidad de la vida humana en cada etapa y en cada estado, la dignidad de la persona y la misión única de la familia, donde uno crece aprendiendo sobre el amor al prójimo y el respeto de la naturaleza.
El Papa Benedicto enfatiza que proteger la creación y la pacificación van unidas. Él nos invita a rezar porque “si queremos cultivar la paz, necesitamos proteger la creación”. Por eso oramos. Es ta es nuestra esperanza sincera mientras empezamos esta segunda década del tercer milenio de la Cristianidad.