Edición Impresa: 04/13/2010

Veamos las señales de la Pascua

Ahora vamos viendo las señales de la Pascua. Los cincuenta días gloriosos entre el Domingo de Pascua y el Domingo de Pentecostés son la cumbre del año litúrgico.
Después de los cuarenta días de orar, ayunar y hacer obras de caridad durante la Cuaresma, nos regocijamos con las señales benditas de la Cincuentena Pascual. Estas señales son el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, los sacramentos pascuales. Celebramos los tres durante la Vigilia Pascual en la noche del Sábado Santo y los celebramos una y otra vez durante el tiempo de Pascua.
Este año, muchos hombres, mujeres y niños se bautizaron en la noche del Sábado Santo en muchas de las parroquias de toda la Arquidiócesis. Tuve el privilegio de bautizar algunos de ellos en la celebración de la Vigilia Pascual en nuestra Catedral Santa María.
Cuando reflexiono sobre estos últimos doce años en que he tenido el honor de vivir esta misma oportunidad durante la Pascua, pienso en los miembros de los elegidos que se han hecho compañeros significativos en la misión evangelizadora de nuestra iglesia.
¿Qué tiene planeado Dios para el futuro de los neófitos este año? ¿Qué tiene planeado para nosotros por medio de la participación activa de esta gente buena en la vida de nuestras parroquias y la Arquidiócesis? Cada uno de ellos y cada uno de nosotros somos bienvenidos al sacerdocio real de Jesucristo por el bautismo.
Sí, de esto se trata el Año Sacerdotal, pero por medio de nuestro bautismo, somos todos sacerdotes, distinguidos con el carácter sacramental de discípulos, por lo cual estamos llamados a ser Cristo para los demás.
Por medio del bautismo, entramos en la iglesia, pero por medio de la confirmación somos mandados a llevar la palabra de Cristo desde la iglesia al mundo entero. La fiesta de la Primera Confirmación es el último día del Tiempo Pascual, la fiesta de Pentecostés. Esta fiesta linda señala la primera vez que el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos del Señor para atribuirles poderes en su misión y para bendecirlos.
Las personas que fueron recibidas en la iglesia durante la Vigilia Pascual también recibieron su Primera Comunión Santa. Para los católicos, la Eucaristía no es una señal de hospitalidad. Para nosotros, es una señal de nuestra identidad, una declaración pública de nuestra aceptación de las enseñanzas y los valores de la Iglesia Católica.
Es la manera en que Dios nos alimenta para nuestro viaje de fe. Nos da la gracia que necesitamos para ser fieles a nuestro llamado como hijos de Dios y discípulos juntos en la misión. Es comprensible que las personas que se desvían de la Eucaristía también se desvían de su fe —las dos están estrechamente relacionadas.
La Cincuentena Pascual es un tiempo glorioso de gracia y desarrollo espiritual, un tiempo para reflexionar sobre los efectos de estas señales sacramentales preciosas de la Pascua en nuestras vidas.
¿Nos transforma el regalo de la fe en nuestra vida cotidiana? ¿Se actualizan los dones del Espíritu Santo en nuestra misión de edificar el reino de Dios aquí en la tierra? ¿El regalo de la Eucaristía representa un tesoro para nosotros, algo que celebramos con frecuencia y adoramos con reverencia?
Durante toda la Cincuentena Pascual, especialmente cuando tenemos el privilegio de participar en la celebración de las señales del sacramento del tiempo, pedimos la gracia para seguir a Jesús ahora y siempre en su vida resucitada. ¡Aleluya! ¡Felices Pascuas!

Misa del Santo Crisma
El 29 de marzo, celebramos la misa anual del Santo Crisma. Durante muchos años hemos celebrado la Misa del Santo Crisma el lunes de la Semana Santa. Así, la mayoría de los sacerdotes pueden reunirse en la Catedral de Santa María para esta misa especial, porque mucho tienen otras obligaciones durante la mañana del Jueves Santo, el día en que tradicionalmente se celebra esta misa.
Es imprescindible reconocer que sin el sacerdocio no habría una Eucaristía. A veces no sé si los feligreses son conscientes de eso porque parece que a menudo no tardan mucho en disminuir el “testimonio de fe y amor” que les ofrecen los sacerdotes porque no hacen precisamente lo que las personas quieren. Aun cuando falta el respeto a los sacerdotes, los católicos deben tener una gran reverencia y respeto para el sacerdocio que le ha sido otorgado a estos hombres.
La Misa del Santo Crisma es, por supuesto, una de las liturgias favoritas de cualquier obispo. Qué alegría da la reunión con los hermanos sacerdotes y celebrar esta Eucaristía que es el inicio de la Semana Santa. Nos hemos preparado juntos para guiar a nuestro pueblo en la celebración del Misterio Pascual, la Pasión, la Muerte y la Resurrección del Señor.
Durante los 26 años que he sido obispo, siempre me maravilla la generosidad, dedicación y compasión de los sacerdotes. El sacerdocio es un don maravilloso que le ha sido confiado a hombres imperfectos.
Nuestros sacerdotes pertenecen a Dios y a ustedes también. Ellos no son los únicos que son responsables de este don del sacerdocio, ustedes también tienen una responsabilidad. El sacerdocio es un tesoro que nos une a Cristo de una manera muy especial por la celebración de los sacramentos.
Sin los sacerdotes no habría una Eucaristía, y sin una Eucaristía, no habría una iglesia. Durante este Año Sacerdotal, no honramos solamente nuestros sacerdotes y el sacerdocio, también le damos gracias a Dios por esta bendición preciada entre nosotros.
Durante los próximos dos años habrá algunos cambios pequeños en la manera en que celebramos la Eucaristía debido a la publicación de la nueva edición inglesa del Misal Romano.
Hemos estado trabajando en una traducción inglesa con representantes de otros diez países en donde se celebra la liturgia principalmente en inglés. Esto va a requerir que todos se adapten un poquito, especialmente los sacerdotes. Algunos van a apreciar los cambios y otros no, pero lo importante es que nos acordemos de que la Eucaristía no es mi sacramento, ni el suyo, es el sacramento de la Iglesia. Es un regalo que nos dio Jesús y que se nos ha transmitido durante los siglos por medio de los fieles y sacerdotes que, como nosotros, no podían vivir de acuerdo con las exigencias del Evangelio, sin la gracia de este sacramento.
El sacerdocio y la Eucaristía son una parte integral de nuestra vida católica. Por favor recen conmigo por todos nuestros sacerdotes, durante este Año Sacerdotal. Muchos de ellos hacen mucho más de lo que se les ha pedido. Necesitamos seguir trabajando por un aumento en las vocaciones al sacerdocio ordenado.

Obispo como Agente de Esperanza
El mes de junio, los obispos de los Estados Unidos nos vamos a reunir para la asamblea de la primavera anual en Tampa, Florida.
Cada tres años la asamblea de junio es más un retiro que una reunión de negocios.
Este año el tema será: “El obispo como agente de la esperanza para sus sacerdotes”. Me parece especialmente apropiado el tema, porque la reunión tiene lugar al final de este Año Sacerdotal. Me han invitado a ofrecer algunas ideas sobre el papel del obispo como padre de sus sacerdotes.

Cuaresma
Durante toda la Cuaresma pasada, las disciplinas de orar, ayunar y dar a los pobres en que pensamos durante el Miércoles de Ceniza, eran prioridades en nuestros esfuerzos por fortalecer nuestra fe y renovar nuestro compromiso en la misión evangelizadora de la iglesia.
Durante todo el año, pero especialmente durante la Cuaresma, una de las obras de caridad que estamos animados a hacer es dar a los pobres. Los católicos de la Arquidiócesis han sido muy generosos al responder a las necesidades de los habitantes de Haití después del terremoto catastrófico del mes de enero. Ya hemos mandado más de US $520.000 dólares que recaudamos en las parroquias y escuelas, y otras personas han dado dinero a otras agencias para ayudar a las víctimas en Haití.
Se han dirigido los fondos recaudados en nuestras parroquias y escuelas a la gente de Haití por la organización de los Servicios Católicos de Ayuda. Nosotros los católicos podemos estar muy orgullosos de los Servicios Católicos de Ayuda, que sirven como la organización profesional que realiza la ayuda internacional y los esfuerzos de edificar el reino de Dios.
Los programas de los Servicios Católicos de Ayuda que benefician de esta organización incluyen ayuda y reubicación para víctimas de persecución, guerra y catástrofes; proyectos de desarrollo para mejorar las condiciones de vida para los pobres; servicios legales y de apoyo para los inmigrantes pobres; ayuda para personas que sufren de la violencia y apoyo en el nombre de los impotentes.

*[Nota: la edición española del Misal Romano no será afectada por estos cambios, pero los fieles que asisten a misas bilingües (inglés y español) van a ver algunas diferencias.]

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