Edición Impresa: 05/18/2010

El Día de la Madre y recuerdos inolvidables

El pasado Día de la Madre cuando celebré la misa en la Parroquia de San Alejandro en Cornelius, estaba pensando en mi madre.
Algunos de mis recuerdos de infancia sobre mi madre vienen desde cuando era joven y estaba muy enfermo con escarlatina y fiebre reumática y no podía levantarme de la cama. Pues, mi madre era mi enfermera y me cuidaba muy cariñosamente. Eso causó un gran impacto en mi vida y aún recuerdo su amorosa dedicación.
Ella tenía 46 años cuando quedó viuda. Mi padre murió cuando yo estaba en el segundo año de la universidad. Su muerte afectó mucho a mi madre durante los siguientes 40 años. Hasta aquel momento, mi madre había sido una esposa y una madre bastante típica: encargada de la casa, la cocina y los niños. Durante el resto de su vida ella aprendió mucho como cabeza de familia.
A los 77 años ella sufrió un ataque al corazón y se sometió a una cirugía de by-pass. Después de eso ella cambió definitivamente. Se puso mucho más pasiva y en sus últimos años mis hermanas y yo la queríamos más que nunca, pero nos daba pesar verla sin ganas de seguir con actividades que antes hacía con gusto. Todavía la extraño.
El mes de María
Durante el mes de mayo, el mes de María, les invito a todos a renovar la devoción a Nuestra Señora. Ella es la que todo lo sabe acerca de la misión de su Hijo.
Aquí en la Arquidiócesis de Portland tenemos un razón muy especial para honrar a María con mucho cariño y devoción e incluirla en nuestras oraciones con frecuencia. Ella es la patrona de la Arquidiócesis bajo el título de la Inmaculada Concepción. Nuestra catedral está nombrada por ella. Aun en mi escudo de armas tengo incluida una rosa para María, debajo de su título de Nuestra Señora de Guadalupe, quien es una patrona muy importante para nuestra comunidad hispana. Su aparición en el cerro del Tepeyac al comienzo del cristianismo en las Américas en el siglo XVI, sirve como recuerdo del interés maternal de ella en el aumento de fe en su Hijo entre los primeros colonizadores y también entre nosotros, los santos modernos.
Tu illum adiuva
Hace cinco años que el mundo católico celebró la investidura del Papa Benedicto en su ministerio como líder de la Iglesia Católica. Yo tuve el privilegio de estar en la plaza de san Pedro para aquella Misa. Durante la celebración se cantó la liturgia de los santos. Rogábamos al Señor para que ayudara a este nuevo sucesor de san Pedro y pedimos, “Tu illum adiuva”, o sea “Que lo ayudes, Señor”. Hoy repetimos esta oración porque, con los desafíos con que nos enfrentamos, nuestra integridad como cristianos se pone en cuestión. Pero nosotros mismos no hemos hecho lo posible para ayudar al Papa a llevar a cabo sus responsabilidades sagradas.
Aunque los problemas están surgiendo en todo el mundo, últimamente, aquí en el oeste de Oregón hemos presentido la lucha intensamente. La decisión de uno de nuestros sacerdotes de abandonar el ministerio activo debido a las exigencias de la vida del celibato, nos dejó muy desconcertados a todos.
El problema del abuso sexual de niños que ha afectado muchas iglesias como las nuestras en los Estados Unidos también surgió en Irlanda, Alemania y otros lugares. Otra vez los católicos y sus líderes estaban hostigados por no resolver estos problemas de forma aceptable, por no lograr ayudar a las víctimas y por no proteger los niños. Claro que no se ha dicho mucho sobre todo lo que hemos hecho durante los últimos 20 años, en un intento de compensar el pasado.
Durante las semanas anterior a la Pascua mucha gente criticaba a los católicos. Todo llegó a un momento crítico por la serie de artículos publicados en el periódico Oregonian, los cuales, al final, me llevaron a responder.
Las acusaciones eran parte de un intento de echar la culpa al Vaticano, por errores cometidos en algunas comunidades católicas en todo el mundo.
Por fin he llegado a entender la filosofía bajo la cual se adelanta esta cruzada contra la iglesia por parte de quienes trabajan en los medios de comunicación. Es verdad que hace unos años la iglesia, como muchas otras instituciones, no se encargaba adecuadamente del asunto del abuso sexual en nuestras comunidades. Siempre quedará en duda hasta qué punto la iglesia era consciente del problema, pero según la prensa, todos los clérigos, religiosos y laicos eran conscientes del asunto y lo ignoraban.
Algunas personas piensan que la Iglesia Católica tiene el poder de ejercer un papel profético sobre los asuntos importantes que nuestra cultura secular prefiere esquivar. Promovemos el respeto a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, lo sagrado del matrimonio y otros temas importantes. A varias personas no les gusta este mensaje de que tenemos el derecho de ser quienes somos y decir lo que creemos. Entonces, quieren destruir al mensajero, y ahora nos están atacando.
Después de asumir la cátedra de Pedro, el Papa Benedicto ahora es el blanco de las críticas. Nosotros los Católicos necesitamos ser más leales los unos a los otros y apoyar tanto a la iglesia en sí misma, como al Papa. Tu illum adiuva. Esa era la oración para el Papa Benedicto hace cinco años y hoy sigue siendo nuestra oración.
Todos necesitamos, incluso yo, orar para tener más paciencia. Otra carga que para mí se ha puesto especialmente pesada es la de tratar con las personas enojadas. No quiero estar cerca de ellas, pero eso no es lo que quiere Dios. Él quiere que todos seamos como Jesús, quien fue el cordero, la víctima que murió por nuestros pecados. Los que lo crucificaron ganaron una batalla pero perdieron la guerra. Yo oro por todos ustedes. Ojalá que pudiera aliviar algo del dolor, desánimo, vergüenza, frustración e ira. Si yo he fallado, les pido perdón, y juntos debemos perdonar a nuestros atormentadores.
Caridades Católicas
Caridades Católicas y otras agencias están allí para ayudar en cualquier circunstancia. Durante 77 años los católicos del oeste de Oregón, por medio de Caridades Católicas y las agencias miembros, han ayudado a muchas personas y así han hecho que nuestra comunidad sea más estable. Durante el año pasado, muchos de nuestros conciudadanos todavía se enfrentaban con los problemas de la recesión y los cortes en los presupuestos locales y el del estado. Por eso se necesitaban más que nunca, los servicios de las agencias como Caridades Católicas.
Cerca de 92 centavos de dólar que damos van directamente a los programas y servicios de Caridades Católicas. Cada año durante los últimos 10 años, las buenas obras de Caridades Católicas han ayudado a más de 100.000 personas.
Actualmente, Caridades Católicas opera nueve programas y tiene cuatro agencias que son miembros y 20 agencias concesionarias que sirven a la gente sin importar edad, raza y creencias. En 1996, Caridades Católicas establecieron el programa de Servicios Legales de Inmigración. Una sucursal abrió en Medford en 1999. Ese mismo año, el programa Caritas de Caridades Católicas terminó el primer proyecto de vivienda para personas con bajos ingresos. Luego, en 2006, Caridades Católicas abrió el programa de Vivienda de Transición para ayudar a las mujeres y niños sin hogar.
Hace casi 20 siglos que el Señor resucitado extendió los brazos para ayudar a los pobres y necesitados. En memoria de él y según su forma de difundir el Evangelio, los católicos de todo el mundo siguen teniendo en cuenta a los pobres y necesitados.

*Traducción al español por Katy Haerling.

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