
Queridos Lectores:
En el mes de diciembre, cuando se celebra la fiesta de la Virgen de Guadalupe y todos los mexicanos e hispanos se unen para cantar “Las Mañanitas” y sobre todo, reconocer la presencia de la Virgen Morena en sus vidas, es importante hacer una reflexión sobre el valor que tiene esta fe y como la asumimos.
Si reflexionamos por un momento acerca de la forma en que oramos y ofrecemos nuestra oración por medio de novenas y plegarias, podemos ver que el “Ave María” es la oración que siempre acompaña cada una de las plegarias que elevamos a la hora de hacer una novena. Muchas novenas se rezan por esta época para recibir el gran día de la Virgen de Guadalupe.
Los católicos del mundo entero tienen sus propias creencias y las expresan en sus oraciones. Por ejemplo, hay diferentes formas de acercarse a Dios orando. Está la novena al Divino Niño, tradición italiana que se mantiene firmemente en Colombia. Otra de las novenas tradicionales es la que se reza a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa o a Nuestra Señora de la Esperanza. Y un caso específico es el de México, donde se reza con fe la novena a la Virgen de Guadalupe, proclamada ‘Patrona de las Américas’ por el Papa Juan Pablo II.
Año tras año, los mexicanos de los Estados Unidos, se unen en torno a esta gran fiesta que se celebra el 12 de Diciembre y “La Morenita” es el centro de esta fiesta que da significado al “ser hispano”. En cada parroquia del país se planea la gran celebración, que en muchas partes se inicia desde la media noche del 11 de diciembre, para recibir el día en medio de oración. El 12 de diciembre muchos fieles se levantan temprano para cantar al amanecer las tradicionales “Mañanitas” a la Virgen Morena y el día transcurre con las misas de acción de gracias.
Este mes y este año han sido de gran privilegio para la comunidad, pues la gran celebración a la Virgen de Guadalupe cayó en domingo y la fiesta se inició con las serenatas desde la noche anterior.
Pero a lo largo del mes, esa alegría que invade los corazones se deja ver desde el primer día, cuando se inicia la “Novena a la Virgen de Guadalupe”, ya sea para dar gracias o para pedir perdón y lo que es más común, para pedir un favor. Pues la fe en la Virgen es tan grande y se puede decir que es ciega, ya que a la hora de elevar la petición se hace con la certeza de que la bendición se va a recibir.
Por lo general, todas las comunidades hispanas se organizan a través de sus parroquias, para iniciar la fiesta con la novena a la Virgen de Guadalupe, la cual se reza durante 9 noches y en las casas de quienes la ofrecen, donde se lleva a cabo la peregrinación de la Guadalupana.
Ese es un ejemplo real de fe que ha trascendido las fronteras y que por tradición se mantiene en este país. Rezar la novena como parte de esta corriente evangelizadora, nos muestra el poder que ha tomado nuestra fe. Poder que de alguna manera, se mantiene en otras expresiones como la que se reza en la novena a “María , quien desata los nudos”, conocida en el mundo como una tradición de quienes buscan superar sus problemas cotidianos. El problema es concebido como un ‘nudo’ y si se reza el Rosario a la Virgen, ese nudo se desata y se puede seguir por la vida, sin problemas.
Otra de las novenas que me gustaría mencionar es la que se ofrece al Espíritu Santo, en la cual se reflexiona sobre la presencia del Espíritu en nuestras vidas y la forma en que nos revitaliza para enfrentar las vicisitudes diarias.
La oración a la Virgen María, indiscutiblemente está presente en nuestra vida cotidiana y si vemos el legado de nuestra cultura hispana, no podemos negar que tenemos que expresar esa fe por medio de la oración a Nuestra Madre. No importa la forma en que lo hagamos. Lo importante es que la oración del “Ave María”, se repite y se repite, como un eco que nos recuerda que Ella está aquí. Este mes en una sola voz, todos la repitieron para celebrar la fe en la Virgen de Guadalupe.