Edición Impresa: 07/15/2010

El sentimiento que despierta el gol

Queridos lectores:
Viendo los partidos que los equipos latinoamericanos jugaron en el mundial, es imposible negar que en todo el campeonato a pesar de que ibamos por nuestros propios equipos, la hermandad entre los países se vivió. Hermandad que surgió a medida que los equipos favoritos fueron saliendo de la gran final.
Y es precisamente en este punto, en el cual me quiero detener en esta oportunidad para compartir con ustedes, mis lectores, las ideas de lo que pude ver al seguir de cerca este campeonato por el mejor del fútbol mundial.
Por ejemplo, al ver salir de la final a Paraguay, Brasil y luego a Argentina, todos los latinoamericanos estaban unidos en torno al equipo Uruguay, que por cierto jugó con mucha altura frente a la selección de Holanda. Altura que se vivió en el marcador 3-2.
En los Estados Unidos, donde los latinos inmigrantes no se perdieron las jugadas, indudablemente la energía estuvo con Uruguay hasta el final y fue como si se tratara de una hermandad.
Uno de los comentaristas de Univisión al ver perder al equipo contra Holanda dijo, los latinos hemos quedado por fuera de la final y el otro comentarista le respondió, “no realmente, pues nos queda España”. Y realmente España llegó a la final del Mundial y mantuvo la expectativa sobre si el español sería el idioma del campeón del torneo. Finalmente España se llevó la copa de oro, como el mejor del Mundial en Sudáfrica.
Pero la verdad es que ese sentimiento de apoyar al equipo que pasó a la semifinal y luego a la final, demuestra lo que un grupo puede hacer cuando se cohesiona en torno a una meta o a una idea.
En este caso la meta era pasar con Uruguay a la final y luego con España, de ganar el Mundial en el partido frente a Holanda. El domingo de la final del Mundial fue increíble ver a los hispanos unidos por el equipo español.
De eso se trata el fútbol y del sentimiento que despierta. Sentimiento que va unido a la bandera de cada país y que en las tribunas se siente y llega a todo el mundo en el ruido ininterrumpido que hacen los espectadores en cada partido.
Es una hermandad que se crea en torno a 11 jugadores. Es una hermandad que se siente cuando se anota un gol. Es una hermandad que se celebra en cada rincón, en el momento de ganar la copa dorada, como en el caso de España en Sudáfrica.
Es una hermandad de orgullo en los colores de la bandera que ondea por el campeón que en este caso se coronó hablando español.

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