
Queridos lectores:
Una vez más nos encontramos en nuestra cita mensual con El Centinela.
En esta ocasión quiero resaltar el significado de la Cuaresma, que en el seno de la iglesia católica, nos detiene tanto en nuestra fe, como en nuestras actividades diarias, para pensar en la conversión, en la penitencia y sobre todo, recordar y valorar el sacrificio de Jesucristo quien entregó su vida pornosotros.
La columna de este mes, surge en momentos en los que el mundo vive la repercusión de los ataques terrorista s en Madrid. Esta noticia, me lleva a pensar hasta qué punto de violencia ha llegado nuestra humanidad. Se mata a los mismos seres humanos, por venganza, con un plan premeditado, para cobrar la cuentas y sin un mínimo asomo de compasión. Es cruel. Vivimos en mundo cruel y no podemos dejar pasar este hecho, que muestra realmente la crueldad.
Yo me pregunto hoy: ¿Porqué murió Jesucristo en la Cruz? Y respondo, para perdonar nuestros pecados y darnos la esperanza de la Vida Eterna. Pero quizás ala humanidad se le olvidó ese sacrificio que el vivió por nosotros y seguimos nuestras vidas, sin pensar en eso y escuchando como los hombres se matan unos a otros. Es esto lo que se predijo hace más de 2000 años. ¿Es por estos pecados, Cristo cargó una cruz tan pesada y sufrió la muerte en la cruz?
Podríamos preguntarnos mil cosas, pero es triste ver hasta donde ha llegado la humanidad. También es triste ver que a los católicos y a los cristianos del mundo entero, parece que se les olvidó lo que ha sido la base de la historia del cristianismo y la salvación.
Siendo católica he vivido como muchos católicos, sobre todo en nuestros países, durante la Semana Santa, la Ultima Cena, el Lavatorio de los Pies, el Viacrucis, La Pasión del Señor, que año tras año se recuerda y representa en comunidad como una vivencia de las Escrituras.
Y pienso que cuando rezamos el Credo en cada misa, repetimos al unísono: “Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo Unico de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin”…
En este párrafo está la historia de la salvación. Y la repetimos en la misa y la recordamos en Semana Santa. Pero yo me preguntó: ¿Entendemos el significado real de estas palabras? Sobre todo cuando decimos: “por nuestra causa fue crucificado, muerto y sepultado”. ¿Entendemos lo que esto significa?
Y mi pregunta surge, en momentos en que aún se vive el fuerte debate que ha desatado la pélicula de Mel Gibson, “La Pasión de Jesucristo”, calificada como “violenta” porq ue muestra a un Jesús que es golpeado, bañado en sangre, burlado, empujado, que cae mil veces y al final muere en la cruz. Yo no quiero entrar a formar parte de ese debate. Lo único que quiero es reflexionar sobre el significado de lo que está escrito y que es motivo de controversia porque ha sido presentado masivamente en el cine de este tiempo.
Pienso que nos hemos acostumbrado a la Pasión, como un hecho más, pero se nos olvidó realmente lo que pasó. Y tampoco, nos gusta que no lo recuerden, como en la película, porque no es grato verlo tan crudamente. En Cuaresma quiero que como católicos reflexionemos y pensemos si realmente entendemos el significado de la Pasión de Jesucristo.
En silencio, deténgase y piense: ¿Se me olvidó a mi también?