Edición Impresa: 05/21/2004

Los disidentes públicos deben abtenerse de comulgar

A finales del mes pasado al Cardenal Francis Arize, Prefecto de la Congregación para la Divina Adoración y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, se le hicieron diferentes preguntas acerca de la recepción de la Sagrada Comunión por parte de políticos católicos, que frecuentemente en público son inconsistentes o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia. Este tema ha sido de preocupación para muchos de ustedes, como lo ha sido obvio en la correspondencia que he recibido este año. Esto es algo que a mí también me preocupa. Este asunto toma un significado particular sobre todo en este período de elecciones.

El Cardenal indicó que era la responsabilidad de los obispos de los Estados Unidos el lidiar pastoralmente con la situación que está bajo cuestionamiento. Es verdad que cada obispo diocesano tiene el derecho y la necesidad de abordar temas tan serios como éste, que son de preocupación pastoral, y de hacer el mejor juicio posible en su iglesia local, buscando guardar las normas pastorales y canónicas. Ustedes deben saber que el otoño pasado en la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, se acordó el establecer un destacamento para discutir aspectos tales como la participación de católicos en la vida política, particularmente con respecto a la recepción de sacramentos cuando su defensa política está en contradicción directa con las enseñanzas de la iglesia.

Nosotros los obispos, al igual que la mayoría de los católicos, tenemos la esperanza y la expectativa que nuestros compañeros católicos envueltos en la vida política sean guiados y vivan las verdades de la fe que Dios nos ha dado.
Pero muchos católicos prominentes en los círculos políticos continúan fallando en llevar adelante estas esperanzas y expectativas.

Algunos probablemente hacen esto buscando una ventaja política. Después de todo, es difícil de tomar una posición no ampliamente aceptada, particularmente cuando uno está buscando los votos de la mayoría de los ciudadanos. Pero la integridad es una cualidad que toda la gente tiene el derecho de esperar de parte de los líderes políticos. A mi juicio, los católicos que públicamente ignoran o se oponen claramente a las enseñanzas de la iglesia en temas serios, fracasan en la prueba contundente con respecto a la integridad. Esto se convierte en un problema para los votantes católicos y no católicos.

¿Qué pasa con la recepción de la Sagrada Comunión, por parte de aquellos que públicamente están en oposición con la enseñanzas de la iglesia? Muchos de ustedes se han dirigido a mi para que establezca una norma negándoles a estos católicos los sacramentos si los buscan. Hablando como pastor, es menos difícil el negarse a bautizar a un niño o casar a una pareja, cuando la solicitud es hecha con antelación, que el negar la Santa Comunión durante un servicio litúrgico público. Esto último pone una carga cuestionable en todos los que están administrando la Eucaristía, tanto ordinarios como extraordinarios. La percepción pública va a pesar más en favor de la "víctima" de la negación que en el ministro de la iglesia tratando de ser fiel a la norma de la iglesia.

No comulgar

Déjenme decirles esto. Los católicos que públicamente están en desacuerdo con las enseñanzas serias de la iglesia en temas tales como el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo, deben abstenerse de recibir la Santa Comunión. Estos hombres y mujeres necesitan entender lo que la recepción de estos sacramentos significa en la vida de la iglesia.

La recepción de la Santa Comunión es un signo que la persona, no solo busca la unión con Dios, sino que también desea el vivir en comunión con la iglesia. Esta comunión es claramente violada cuando uno se opone a las enseñanzas serias de la iglesia. La recepción de la Santa Comunión por parte de estos disidentes públicos revela una evidente indiferencia ante el significado serio y el propósito de la recepción de la Eucaristía.

Nosotros los pastores, como maestros de la fe, debemos ser claros ante esta situación y ante este tema. Los católicos que no están en comunión con la iglesia (por ejemplo, católicos divorciados y vueltos a casar sin haber recibido la anulación de los matrimonios católicos anteriores) deben igualmente abstenerse de recibir la Eucaristía.

Todos los católicos que estén en pecado mortal que no se han arrepentido deben también abstenerse de recibir la Eucaristía. Esto no significa que estas personas deban abstenerse de una vida de oración con el resto de la comunidad de la iglesia. Pero la oración de la iglesia va a ser por su conversión, no por la aceptación de su disentimiento.

Como pastor, yo encuentro muy difícil el hacer un juicio público respecto a que una persona es "no apta" o "no digna" de la recepción del sacramento de la Comunión. Pero yo sé que puedo hacer ese juicio acerca de mi mismo y creo que cada persona puede hacer lo mismo.

Como maestro, por otra parte, yo puedo claramente plantear que cuando los individuos escogen el no estar en comunión con la iglesia al disentir públicamente en temas serios de carácter moral, ellos deberían abstenerse de la recepción de la Santa Comunión.

Esto va a ser un tema objeto de escrutinio en las comunidades católicas a través de la nación durante este año de elecciones y más allá. Yo reconozco que hay serios desacuerdos entre los católicos acerca de la posición de algunos políticos católicos con respecto al derecho a escoger frente al aborto.

¿Esos católicos que escogen el votar por los políticos que apoyan el derecho a escoger, deben abstenerse de recibir la Santa Comunión? Si votan por ellos precisamente porque apoyan el derecho a escoger, yo creo que se deben abstener igualmente de recibir la Santa Comunión, pues no se encuentran en comunión con la iglesia en un tema tan serio. Pero si ellos votan por ese político en particular porque, de acuerdo a su juicio, otros candidatos fallan significativamente en algunas materias de gran importancia, por ejemplo, la guerra y la paz, los derechos humanos y la justicia económica, entonces no hay una postura evidente en oposición con la enseñanzas de la iglesia y la recepción de Santa Comunión se vé apropiada y benéfica.

Los católicos que apoyan a los políticos que están en favor del derecho a escoger frente al aborto, todavía tienen serias responsabilidades con respecto a su posición en esta materia. Ellos deben hacerle saber de una manera muy clara a estos políticos y líderes gubernamentales, que su apoyo no está de ninguna forma basado en el hecho de que ellos como líderes políticos apoyan este derecho de escoger frente al aborto. Los políticos católicos en favor del derecho a escoger servirían a la justicia del evangelio de una forma más adecuada si ellos hablaran más claramente en contra del aborto y mitigaran su apoyo estridente al poder de escoger como una materia de derechos humanos.

Infortunadamente ellos terminan derrumbándose frente a las demandas de sus seguidores políticos y fallan en pararse frente a la nación como personas de integridad cuya fe impacta sus valores, pero cuya afiliación a la iglesia es considerada completamente separada de su ciudadanía estadounidense.

El grupo de obispos con los políticos católicos está actualmente siendo presidida por Theodore Cardinal McCarrick de Washington, D.C.. Este tema es tan importante que nosotros los obispos queremos actuar en este debate como humanamente sea posible. Por favor oren por la guía del Espíritu Santo. El llamado a una conciencia ciudadana fiel por parte de todos los católicos es algo importante y desafiante.

Yo estoy agradecido con todos ustedes que toman estos temas de una manera seria y quienes tienen tanto, tienen la esperanza como la expectativa de lo que es mejor de aquellos quienes nos sirven en la vida política, particularmente nuestros propios líderes católicos.

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